sábado, 3 de mayo de 2014

¿Cómo es el emprendedor español?


Según el informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) y el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE) el emprendedor español es un hombrer, de entre 35 y 44 años, con experiencia, y con formación superior y altos ingresos.

Más del 35% de los empresarios que empiezan están pasando los 30 y aunque la mayoría son hombres, la diferencia con las mujeres se ha reducido ligeramente en 2013. Es importante su preparación teórica: uno de cada dos han recibido en algún momento formación específica para emprender.

Según el estudio mencionado antes en marzo del 2014, cerca de la mitad de los españoles creen que el miedo al fracaso no supone un obstáculo para emprender.

Además, la mitad de los encuestados cree que el emprendimiento es una buena alternativa laboral y que les puede proporcionar un buen estatus social y económico.

La ley de emprendedores 14/2013 habla acerca de la posibilidad de reducir los costes iniciales de los creadores de empresas, la intención de agilizar los trámites, impulsar el espíritu emprendedor en el ámbito educativo y promover la internacionalización. 

Pero esta ley no habla acerca de la financiación, el 50% de los emprendedores que han empezado en los últimos meses su aventura empresarial ha necesitado una inversión al menos de 19480€. De ellos, hasta un 40% ha aportado el 100% del capital en "solitario".

La mayoría que lo intenta es porque presenta un nivel de ingresos previos, según los expertos del GEM y el CISE.

Otra posibilidad es el "Crowdfunding", la financiación colectiva desinteresada, sin embargo el porcentaje de financiación informal para las start-ups españolas ronda un 3,2% del total.

Si quieres emprender, es importante echarle un vistazo a las subvenciones públicas. teniendo en cuenta que las ayudas implican un coste, ya que para obtenerlas hay que invertir el tiempo en burocracia y suele traer consigo la firma de varios compromisos que hay que cumplir.

La mayoría suele combinar los ingresos propios y consiguen el resto a través de la financiación externa bancaria o privada.

Las señales que hay que tener en cuenta para poner en marcha tu negocio son los siguientes: lo usual es empezar en una Start- up es empezar en pérdidas; no dejes de prepararte para la posibilidad de un cierre pero no dejar que lo negativo te derrumbe; analizar si los gastos de tu Start-up crecen más que los ingresos y por qué puede estar pasando; no olvidar cobrar las facturas pendientes; aunque la cartera de proyecto sea estable, hay que pensar en crecer y diversificar

No hay que olvidar los esfuerzos del marketing, es importante prestar una atención constante a los clientes potenciales, ya que, ellos no saben que existe una necesidad latente que ellos no ven.



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